1. En caso de fiebre.

2. Si hay sangrado abundante.

3. En caso de retiro accidental de la sonda.

4. Si presentas dolor abdominal que no para.

5. Si hay cambios en las características de la orina (mal olor, mal color, orina turbia).

6. Si hay salida de la orina por los bordes del meato urinario o por fuera del trayecto de la sonda.

7. Si no se observa orina en el cystofló (bolsa recolectora de orina) y sientes deseos de eliminar (retención urinaria).

8. Si se presenta salida de material purulento o de mal olor en el lugar de la inserción de la sonda.